exposición: insolació(n)

obra de: francis naranjo

con música de: josé manuel lópez lópez

comisario: nilo casares

coordinación técnica: isabel pérez ortiz
producción y organización: consorci de museus de la comunitat valenciana

textos del catálogo: juan manuel godoy y nilo casares
edita: consorci de museus de la comunitat valenciana

inauguración: [20h00m/16.12.2009]
calendario: [16.12.2009)(28.03.2010]
de martes a viernes: 17h00m-20h00m
sábados: 11h00m-13h00m y 17h00m-20h00m
domingos y festivos: cerrado

sala: la gallera. calle aluders, 7. e46001-valencia. +34963917173

presentación de la expo:

la gallera es un edificio chocante, que no te esperas al cruzar la puerta, porque posee unas proporciones impensables si ignoras su origen como circo para la pelea de gallos.
si en los circos romanos ponían a pelear a todo tipo de animales y hombres, al menos así lo enseñan los peplum; con el paso del tiempo nos hemos refinado hasta dejar las cosas en un hombre mata toros, o un gallo acaba con gallo o perro termina con perro, sin olvidar el arte en que el hombre acaba consigo mismo. cualquiera puede imaginar el lugar ideal para presenciar la muerte. sobre todo debe ser circular, para no perder detalle desde ningún punto de vista (y por eso en el boxeo se huye del círculo para emplear el cuadrilátero, porque no se busca la muerte sino como efecto secundario). en un sitio así, lo importante es conseguir albergar a mucha gente alrededor del ritual del exterminio, que se consigue elevando la verticalidad para lograr el mayor alojamiento de público posible que aprecie el chorreo de la sangre.
el visitante de la gallera nota esto de inmediato, al mirar para arriba, cuando ve la línea de balcones que tiene por encima de su cabeza, un graderío para estar de pie porque, en la tensión de poder ser su víctima, uno espera a la muerte sentado con los galones de la bipedestación.
por eso este edificio tiene una planta extraña y altura desmedida, porque está pensado para que el centro sea el fiel de todas las miradas y exclusivo protagonista.

la intención del ambiente de francis naranjo es devolver su peculiar mirada a este edificio, la mirada de los espectadores hacia el balcón, para encontrar mejor al protagonista de la historia (la muerte en la versión original del edificio, el peligro en la de fn).
para ello, fn poblará el primer balcón de individuos que son siempre el mismo, un protagonista elegido por su calidad frágil, y que no deja de hablar por el nerviosismo que la tensión le produce. este protagonista se multiplica de manera geométrica para conseguir un efecto de victimismo invertido sobre el espectador, ya que la sangre ha sido retirada del ruedo.
sangre sustituida por su contraria, una enorme luz blanca que deja de infundir paz a cambio de una gran inquietud, y máxime si quien la va a sufrir es albino. pues pensamos que incluso fuera de su radio de acción, con su solo estar se genera una segura descompensación sobre el frágil equilibrio corporal de un sujeto así.
en otras palabras, lo que se pretende es trasladar el sentimiento de pavor y sobrecogimiento del gallo de pelea, absuelto de un combate que debería haber tenido lugar, al visitante de esta extraña arquitectura.

el ambiente consta de un plafón central de luz blanca cegadora para impeler a la salida del centro del edificio por su originaria connotación de peligro (no cabe olvidar que sobre el ruedo central se luchaba a muerte).
al encontrarse con tal derroche de luz el visitante tiene dos posibilidades, salirse del edificio o cruzarlo a gran velocidad para ganar las escaleras y poder evitar el fogonazo.
con la segunda posibilidad uno conquista el primer balcón habilitado para la observación directa de la muerte, donde se tropezará con una reflexión de viva voz de un personaje que se pasa la palabra a sí mismo de una en otra pantalla, sobre una banda sonora hilo conductor de todos los parlamentos.
la banda sonora tiene la función de homologar la polución sonora generada por todos los parlanchines y conseguir un efecto continuado de lo que no es más que un balbuceo apresurado por el temor al lugar (pletórico de luz).
una vez que el visitante se sosiega y es capaz de asomarse al balcón entrevisto por las cortinas que centran su campo visual en la sucesión de albinos en confesión, tropezará con la visión del cableado que alimenta el plafón que no pude ser mirado de tanto como quema los ojos. aquí descubre las tripas de la intervención, pero sobre todo se encuentra con las entrañas figuradas de los sacrificados en tiempos, para placer de los asiduos a este tipo de espectáculos. el conjunto del ambiente consigue retrotraer al espectador a la función original del edificio, pero sobre todo llega a ponerlo en situación, para volver sobre el peligro inicial cuya consecuencia era la muerte en los tiempos de antes.

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