Escap ES se presentó dentro de EX6, 6ª muestra de arte electrónico y experimental, que se articuló alrededor de dos ejes principales:
1. E scap ES
Muestra de Media Art comisariada por EX que exhibió piezas de artistas nacionales en torno al concepto de mirada/paisaje electrónico.
Artistas:
Eugenio Ampudia
Varvara Guljajeva y Mar Canet
Maider López
Mario Gutiérrez Cru
Carlos Irijalba
Mateo Maté
José Sánchez
Rubén Tortosa (); misan
2. Archivo: PEAM / AEMA
Inicio de la exhibición de los fondos del Archivo Español de Media Art (AEMA), iniciativa a la que EX pertenece, y que tiene la pretensión de localizar, clasificar y promocionar toda la producción de arte y nuevos medios desarrollada en España desde sus orígenes hasta la actualidad.
La primera muestra se inició con la exhibición del archivo procedente del PEAM (Pescara Electronics Artists Meeting), cuya sección de net.art fue concomisariada por Nilo Casares.
Equipo EX6:
Comisariado, texto y dirección: Nilo Casares y Arturo Moya Villén
Organización, coordinación y comunicación: Ariadna Arce
El proyecto es beneficiario de las ayudas de la Comunidad de Madrid a entidades culturales sin ánimo de lucro y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, a través de la concesión de las salas de exposiciones del Centro Cultural Galileo.
E SCAP ES, 6ª muestra de arte electrónico y experimental
21 de Febrero – 15 de marzo de 2020
Sala José Luis Sampedro. Centro Cultural Galileo. C/ Galileo, 39, Madrid
La reflexión sobre qué sea el paisaje, su percepción y el necesario ajuste de nuestras retinas para apreciar algo que por cotidiano no fuera valorado, aparece de dos formas coetáneas. Cuando arriba el Nuevo Mundo y nos enfrenta a los europeos con territorios, lo diré a la Camões, nunca dantes navegados, que exigen de nuestro mirar esfuerzos enormes para comprender lo que en otro lado fue visto y nos obliga a reordenar cómo atender a nuestros alrededores más inmediatos. Si bien empezó en la literatura, alcanza al dibujo y la pintura allá por los comienzos del siglo dieciséis; para Javier Maderuelo, el dibujo de El puerto de Amberes (Alberto Durero, 1520),1 es un claro precedente de lo que después desarrolla Hendrik Goltzius, como paisaje autónomo, a principios del diecisiete, pero debemos esperar a mediados de ese siglo para disfrutar las obras de Nicolas Poussin. Casi a la vez, y esto se ha ponderado menos, en el sur de Europa, el papa Paulo Tercero, dicta las primeras disposiciones para proteger el patrimonio histórico-artístico el 28 de noviembre de 1534, como señala Aloïs Riegl,2 algo que solo parece posible desde una visión de lejanía que aprecia lo anterior como digno de ser salvado para poder justificar los logros del Renacimiento presente, y que coincide con las gestas de ultramar y los avances científicos que las facilitaron; aunque no será hasta el diecinueve que la sensibilidad histórico-artística quede fijada. Ambos cultos, a los monumentos y a la naturaleza, son determinantes para la construcción de una mirada moderna.
Como se ve, desde la aparición de una manera nueva de ver hasta su generalización se requiere mucho tiempo, tiempo que hoy viaja a velocidad de vértigo y nos impide pararnos a ver, a ello dedicó tanto esfuerzo Paul Virilio que sería aburridísimo detallarlo, elija el lector qué libro prefiere. Intento señalar que ya estamos en disposición de ver la realidad toda como inmersión en el paisaje electrónico, según prefiere decir Arturo Moya, presidente de EX, y que a mí me sirve referir como datascape. Por eso esta exposición se titula EscapES, porque espera ser una ocasión para reflexionar sobre el paisaje electrónico producido desde España, entendiendo por paisaje electrónico esas nuevas maneras de ver que solo son posibles con la concurrencia de cacharros enchufados a la corriente eléctrica que cambia las formas de hacer pero también determina las maneras de ver. Si el lector continúa renuente a comprender esto, tome su telefonito por la parte que más le gusta y dese un empacho de selfies con los que seguro se verá con una distorsión suficiente como la que no encuentra al otro lado del espejo, tal si fuese un náufrago; al contrario, en los selfies uno siempre sale radiante, filtro a través.
Para que el lector se dé cuenta de en qué exposición está lo enfrentamos a Data Shop (Varvara & Mar, 2017), una muestra de datos con dos referencias en la historia del arte inevitables, primero nos trae al recuerdo la Merda d’artista (Piero Manzoni, 1961), pero también la menos conocida, y peor considerada, Void (Damien Hirst, 2000) en la que el autor nos presenta una panoplia de fármacos en baldas ascendentes bien encapsuladas, que nos ofrece nuestros remedios más cotidianos para ir tirando y que en la obra de Varvara & Mar son los datos ahora envasados como si no fuesen más que mind stuff (cosas de la mente) y que, en el fondo, yo reduciría a spam que distorsiona nuestra percepción de la realidad, una perversión que puede resultar patógena o esperanzadora.
Este repositorio de datos nos permite comprender el funcionamiento de Drawbot - The Medium (José Sánchez López, 2015), cuando la mano dibuja lo hace en obediencia al cerebro, así que si eliminamos la mano será porque ya nadie la gobierna; pero no es así, ahora el gobierno está en manos del código que no son más que datos ordenados en vistas a un fin, en este caso el dibujo. Aún resulta más relevante el interés del autor por señalar que nos encontramos ante una performance sin sujeto, es decir no hay performero, lo cual también cuestiona el mismo concepto de performance. Así, una misma obra discute la performance y el dibujo al dejarlos mecer por los datos, como niños de pecho.
Otra puerta que nos abre el paisaje electrónico es la capacidad de fingir una realidad inexistente, una posibilidad que resulta especialmente fértil en este momento y que podemos disfrutar en Inercia (Carlos Irijalba, 2012), un paseo por lo fantástico, con las connotaciones que este término posee y que le permiten trasladarte tanto a lo feérico, de regusto infantil, cuanto a lo gótico, con deje adulto, como aquí parece suceder, con este paseo por una ciclogénesis explosiva que recorre un bosque sin que sepas muy bien dónde podría terminar, pero sí asustar lo bastante como para tomar todo tipo de prevenciones.
Viendo la obra anterior lo primero que te preguntas es cómo está hecha, por eso la presencia de Basoa (Maider López, 2017) es crucial en esta exposición. Con el vídeo volvemos al bosque, ahora plácido, tal vez porque ha pasado la tormenta que dejó una ligera lluvia y permite traslucir el sonido de unos cencerros, ¡al fin pasó todo! Sin embargo, en ese instante en que bajas la guardia uno de los árboles echa a andar, como si estuviésemos en el bosque de Birnam o en el de Fangorn. Cuando ya estamos entregados a la fantasía, aparece la serie fotográfica que, a modo de distanciamiento brechtiano, nos sitúa fuera de la ficción y lo explica todo.
A estas alturas de la exposición ya hemos comprendido que estamos completamente atrapados por medios ficcionales de los que difícilmente podremos salir; por eso, para que no quepa duda, te fijamos ante Les Dessins Automatiques (Rubén Tortosa y Miguel Sánchez, 2011) una obra en la que, al acceder a ella, tu silueta se ve atrapada por un sistema informático de registro y control de identidad, que gobierna a un tarugo implementado por un rotulador en funciones de impresora matricial de un aguja, cuya función es trazar tu silueta sobre un muro para ser visto por todos: donde verte expuesto. La metáfora del tarugo que te representa públicamente siempre me pareció la mejor para entender las redes sociales que no te permiten salir del nicho en que has elegido vivir.
En este momento ya estamos en disposición de entrar en Cortina de humo (Mario Gutiérrez Cru, 2020), con un fuerte aroma a Hitchcock, donde nos sumerge en la realidad de una ausencia total de conocimiento, porque esa tormenta de datos que nos golpea sin parar y que muchos quieren ver como sociedad de la información, no es más que ruido enfurecido que no deja ver nada y, como si de una cámara anecoica, desarrollada para enfrentarte a tus propios ecos fisiológicos, se tratase, llegas, ves y todo es humo; tu capacidad para tomar decisiones en un entorno como el que hemos ido siguiendo a través de la exposición, para poder ser un ciudadano crítico con tu tiempo, es ínfima, sin embargo vives subido a un torbellino de clics desde el que te sientes señor y dueño.
Entre tantos datos e informaciones, por si te habías olvidado de dónde te encuentras, te traemos Actos heroicos (Mateo Maté, 2011), cuya fecha de realización es importante, porque en ese año España protagonizaba una oleada de respuestas a las políticas gubernamentales que durarían hasta mucho después y que ahora vemos reflejadas en representación, no solo parlamentaria, sino también ministerial; todo ese proceso se encuentra muy bien descrito en esta obra con la que asistimos al desmoronamiento de un país representado como pequeña casa cuyo perfil es una península ibérica compuesta por habitaciones que son otras tantas trincheras desde las que enfrentar enemigos que, ahora ya nadie lo duda, están representados por los bulos ofrecidos bajo el envoltorio de la información mejor contrastada.
Uno de los conceptos más evocadores es el de canto rodado de una prosapia tan elevada como la de servirles a los pitagóricos para hacer sus cuentas, una, otra, otra más, y así hasta recorrer un universo reducido a cantos rodados como números cuando no simples cuentas que te permiten tenerlo todo ordenado y elevado a escala musical. El canto rodado es fruto del impulso de las aguas, una de las fuerzas motrices primeras y sobre la que reposan muchas explicaciones de lo que somos y sucede; sin embargo, hoy, si bien el agua mantiene su impulso, no es nada al lado de las ruedas que inundan nuestra geografía y que en el caso concreto de la obra Paisaje Móvil (Piedras) [Eugenio Ampudia, 2017] empuja a un conjunto de piedras a rodar por el suelo de la sala de exposiciones y nos enfrenta a un prodigio que sin ellas sería imposible.
https://arteelectronico.net/e-scap-es-6a-muestra-de-arte-electronico-y-experimental
italiano più in giù
Andrea Gabriele, in memoriam
(No olvidéis, por favor, que todo esto era antes de internet, por lo que para hablar con un desconocido no había más remedio que acercarse a él.)3
DRAMATIS PERSONAE: Andrea Gabriele, Andrea Di Cesare, Catia Verna, Debora Di Renzo, Fabio Ragonese, Francesca Colasante, Lele Luchetti, Luigi Pagliarini, Massimo Coscia, Massimiliano Chiavaroli, Marco Antonini, Marita Cosma, Massimiliano Leggieri, Nadia Miriello, Nilo Casares, Rino Garzarelli, Sara Marzari, Tamara Cipriani.
OPUS: PEAM, Pescara Electronic Artists Meeting.
LOCUS: Café Ecoteca, corazón de los encuentros.
DATE: 2003, 2004, 2005, 2006.
Las personas no son las cosas, pero sin aquellas estas resultan imposibles. El PEAM fue una sucesión de encuentros entre artistas, músicos, arquitectos, escritores, programadores, comisarios, autodidactas, aficionados y otras gentes que, en torno al café Ecoteca de Pescara, configuraron un lugar de intercambio en el que todo era expuesto a la más severa reflexión. Tiempos de distribución P2P efervescente, igualdad entre los polos asumida por todas las partes, en los que el PEAM se desarrolló como un encuentro entre pares, sin más protocolos añadidos; surgió así con entera naturalidad, porque tal era el espíritu de época, de esa manera se vivió y cuando las condiciones de distribución por nichos de mercado, como también podríamos calificar a la Web 2.0, se vieron consolidadas, el PEAM hizo mutis de la misma manera que había llegado; sin más aviso que renunciar a continuar con un esfuerzo que, sobre todo, recaía en el café Ecoteca.
Si pienso en cuándo discurrió el PEAM, descubro que estuvo en el filo entre la vieja internet 1.0, porque ninguno de los participantes contábamos con servicios gratuitos de explotación del usuario, y la anquilosada Web 2.0, en manos de empresas de tráfico de influencias (datos personales), donde los usuarios dejaron de ser prosumidores,4 para instalarse en esa condición de esclavos 2.0 con que se pavonean hoy. El lector debe tener presente que la mayor parte de los analistas, quien escribe entre otros, considera el año 2004 como fiel entre ambos modos de ver las conexiones globales; en tiempos del PEAM, una de las discusiones más encarnizadas era adónde nos conducirían unas redes que ya no dependían de tu pericia para levantar a pulso, tecleando código, tu sitio web, en favor de empresas que te apretaban con plantillas que impedían tu movimiento por la Red como siempre lo habías hecho: a fuerza de intuición, perversiones de código, gazapos y mil errores más. Desaparecido el error, porque ya solo te desplazabas en medio de matrices pautadas que abarataban la producción de sitios, en la misma medida en que los banalizaban, ¿qué sería del mundo en que se estaban desarrollando todas las artes electrónicas que allí se concitaban? Corrían versiones de todo tipo, desde las más escépticas, entre las que me encuentro, a otras más entusiastas, que, si bien consideraban el problema, no se alarmaban. Sin embargo, lo que nadie previó aquellos días fue la proliferación de bulos que llegarían a convertir las redes sociales en una ciénaga a evitar por el hedor que exudan.
Al principio, el bulo fue un recurso artístico más, para inventar autorías, atribuciones erróneas, y muchos otros juegos borgesianos que nos hacían disfrutar a todos,5 pero hoy el bulo solo tiene la clara intención política de manipular a los esclavos 2.0 y constreñir su voto.
La primera vez que tuve noticia literaria de estas cosas, piense quien lee que también yo lo hago con curiosidad y me asomo a la literatura como fuente de placer sin conocimientos históricos de ningún tipo; decía que la primera vez que supe de esos usos fue con Flavio Josefo, quien en su autobiografía, que es una justificación de sus andanzas políticas en nuestro primer siglo, detalla los entresijos del uso del bulo, rumor o manipulación de la verdad, con fines políticos.6 Hoy, por la sucesión de los acontecimientos políticos, ya nadie lo duda; tanto España cuanto Italia viven días de luto a este respecto.
En Italia, Pescara es una ciudad extraña para un foráneo porque, debido a los estragos causados por la invasión aliada para liberar al país del fascismo, casi solo conserva una de sus calles antiguas, donde tuvo la suerte de nacer Gabriele D’Annunzio, excelso esteta decadente que alegró a Europa con sus cosas, íntimo amigo de Filippo Tommaso Marinetti, el primer futurista, y ambos compadritos del exsocialista Benito Mussolini, de manera que era una ciudad con una vinculación futurista inexcusable, que para mí la dotaba de un atractivo enorme y me explicaba muchas de las cosas que se cocían al amparo de estos encuentros; que al ser arbitrados por gente del mundillo resultaban siempre a corazón abierto y sin cortapisas. Era, como lo recuerdo, el mejor contexto, y he participado en muchos, para el intercambio de conocimiento, de enorme estímulo personal como ocurre siempre que pones rostro y mirada; porque, no olvide el lector, estábamos en los albores de la Web 2.0, del atrapamoscas en que se convirtió una Red que siempre creímos expansiva y devino colmenar de secano. Si este texto comienza con una reflexión de Jaron Lanier sobre el mundo preinternético que vivió cuando era un quinceañero, que le empujaba a salir a la calle para contar sus logros; con la internet 1.0 todavía sentíamos la necesidad de tropezar físicamente unos con otros, compartir mesa en interminables discusiones generadas en el café Ecoteca transformado en LowTech MediaLab, porque si algo caracterizaba esos encuentros era la decidida apuesta por el Do It Yourself, que se enmendaba con un ¿me puedes ayudar? o ¿cómo lo hiciste?, cuando no sabías apañártelas por ti mismo. El empeño en jugar todas las cartas a la baza de la creatividad frente al exceso de recursos, típicamente primermundista de las universidades norteamericanas, se dio desde el primer día y eso convirtió al PEAM en un encuentro muy permeable a los artistas latinoamericanos y españoles que se sentían como pez en el agua, fuera de las cifras abrumadoras de inversión tecnológica en que se movían festivales como ArtFutura,7 puritito alarde de FX (efectos especiales), muy lejos del alcance de los mortales; lo que hermana al PEAM con nuestra asociación EX, y carga de sentido que recojamos el testigo de sus logros.
Intento recordar cosas de las que fui testigo en el PEAM y me asalta la tristeza de ver cerrar la Gallery 9 del Walker Art Center de Minneapolis, dirigida por Steve Dietz,8 entiéndase bien, desde el PEAM, en su primer año, supimos del cierre de ese importante impulsor del net.art, algo que nos conmovió y produjo un revuelo de firmas en favor de su director que no sirvió para nada. Sigo recordando, y en el PEAM tuve mis primeros encuentros con Second Life y sus posibilidades artísticas,9 un mundo con el que, dada mi impericia con los videojuegos y el lastre de mi dislexia, nunca pude llevarme bien y para el que siempre tuve que recurrir al auxilio de otros. También presencié los inicios de las criptomonedas; antes de oír hablar del bitcoin, en el PEAM ya se hablaba de ellas y del blockchain para preservar unas transacciones seguras al margen de una Red que estaba constantemente a la escucha de tus pasos, porque si algo teníamos claro los del net.art es que los sistemas de computación lo eran de control, tal y como Paul Virilio nos había aclarado que era el ciberespacio.10 Vi a la gente fabricarse sus propios portátiles que trasladaban en maletines de madera de principios del siglo veinte, de la misma manera que asistí a enriquecimientos de Inteligencia Artificial en obras de arte electrónico, así como a mucha robótica elevada a arte; sucedieron tantos intercambios y más enseñanzas que me hacen guardar del PEAM, del café Ecoteca y de sus gentes, el mejor recuerdo.
arriba español
Andrea Gabriele, in memoriam
(Non dimenticate, per favore, che tutto questo era prima di Internet, dunque per parlare con uno sconosciuto non c’era altro modo che avvicinarlo.)11
DRAMATIS PERSONAE: Andrea Gabriele, Andrea Di Cesare, Catia Verna, Debora Di Renzo, Fabio Ragonese, Francesca Colasante, Lele Luchetti, Luigi Pagliarini, Massimo Coscia, Massimiliano Chiavaroli, Marco Antonini, Marita Cosma, Massimiliano Leggieri, Nadia Miriello, Nilo Casares, Rino Garzarelli, Sara Marzari, Tamara Cipriani.
OPUS: PEAM, Pescara Electronic Artists Meeting.LOCUS: Caffé Ecoteca, cuore degli incontri.
DATE: 2003, 2004, 2005, 2006.
Le persone non sono le cose, per altro senza le prime le ultime risulterebbero impossibili. Il PEAM fu una successione di incontri tra artisti, musicisti, architetti, scrittori, programmatori, curatori, autodidatti, patiti e altre persone che, attorno al caffè Ecoteca di Pescara, configurarono un luogo di scambio nel quale tutto era sottoposto alla più severa riflessione. Tempi di effervescenza della distribuzione P2P, uguaglianza fra i due estremi accettata da parte di tutti, nei quali il PEAM si sviluppò come incontro tra pari, senza ulteriori protocolli; emerse così con totale naturalezza, perché tale era lo spirito dell’epoca, in quel modo lo si visse e quando le condizioni di distribuzione per nicchie di mercato, come anche la web 2.0, si furono consolidate, il PEAM uscì di scena nello stesso modo con cui si era presentato; senz’altro avviso che rinunciare a continuare con uno sforzo che ricadeva principalmente sul caffè Ecoteca.
Se penso a quando si sviluppò il PEAM, scopro che era sul filo tra la vecchia Internet 1.0, perchè nessuno dei partecipanti potevamo contare su servizi gratuiti di sfruttamento dell’utente, e la anchilosata Web 2.0, in mano a aziende di traffico di influenze (dati personali), dove gli utenti smisero di essere prosumatori,12 per installarsi in quella condizione di schiavitù 2.0 nella quale si pavoneggiano attualmente. Il lettore deve tenere presente che la maggior parte degli analisti, chi scrive tra gli altri, considera l’anno 2004 come fedele ai due modi di vedere le connessioni globali; ai tempi del PEAM, una delle discussioni più feroci era dove ci avrebbero condotto delle reti che non dipendevano più dalla tua abilità di tirar su a mano libera, scrivendo codice, la tua pagina web, in favore di aziende che, forzandoti verso i loro modelli, ostacolavano il tuo movimento per la Rete come lo avevi sempre fatto: a forza di intuizioni, perversioni di codice, inciampi e altri mille errori di ogni tipo. Scomparso l’errore, perché oramai ti muovevi solo all’interno di matrici prestabilite che menomavano la produzione di siti web, allo stesso modo di quanto li banalizzavano, che cosa ne sarebbe stato del mondo in cui si stavano sviluppando tutte le arti elettroniche che proprio la si stavano riunendo? Si aggiravano versioni di ogni tipo, dalle più scettiche, tra le quali la mia, ad altre più entusiastiche, che sebbene considerassero il problema non gridavano all’armi. D’altra parte ciò che nessuno prevedeva in quei giorni fu la proliferazione di frottole che sarebbero arrivate a trasformare le reti sociali in una palude da evitare per il suo odore disgustoso. All’inizio la beffa fu un espediente artistico tra i tanti, per inventare false paternità, attribuzioni erronee, e molti altri giochi borghesi che ci dilettarono tutti,13 però oggi la menzogna ha solo la chiara intenzione politica di manipolare gli schiavi 2.0 per dirigere il loro voto. La prima volta che ebbi notizia letterarie di queste cose - il lettore sappia che anch’io lo faccio con curiosità e mi affaccio alla letteratura come fonte di piacere scevro da conoscenze storiche di alcun tipo - dicevo che la prima volta che venni a sapere di questi usi fu con Flavio Josefo, che nella sua autobiografia, la quale si pone come una giustificazione delle sue scelte politiche nel nostro primo secolo, dettaglia le complessità dell’uso della menzogna, diceria o manipolazione della verità, a fini politici.14 Oggi, per la successione degli avvenimenti politici, nessuno ne dubita più; sia Spagna che Italia vivono giorni di lutto a questo riguardo. In Italia, Pescara è una città strana per un forestiero perché, a causa delle devastazioni causate dall’invasione alleata per liberare il paese dal fascismo, conserva quasi solo una delle sue vie antiche, dove ebbe la fortuna di nascere Gabriele D’Annunzio, eccelso esteta decadente che rallegrò l’Europa con le sue cose, intimo amico di Filippo Tommaso Marinetti, il primo futurista, e ambedue amichetti dell’ex socialista Benito Mussolini, rendendola quindi una città con una spietata vocazione futurista, che mi produceva un'attrazione enorme e mi spiegava molto di ciò che si cucinava sotto il tetto di questi incontri; i quali essendo arbitrati da persone dell’ambiente risultavano sempre a cuore aperto e senza restrizioni. Era, per come io lo ricordo, il miglior contesto, ed ho preso parte a innumerevoli, per lo scambio di conoscenze, un enorme stimolo personale come sempre quando ci metti sia la faccia che lo sguardo; anche perchè, non si dimentichi chi legge, ci trovavamo agli albori della Web 2.0, della carta moschicida nella quale si stava trasformando una Rete che avevamo sempre ritenuto espansiva e divenne invece un alveare disseccato. Se questo testo inizia con una riflessione di Jaron Lanier sul mondo pre-internetico che visse quando era quindicenne, che lo spingeva a uscire per strada per raccontare i suoi successi; con internet 1.0 sentivamo ancora il bisogno di imbatterci gli uni sugli altri, sederci a tavoli con interminabili discussioni generate nel caffè Ecoteca, transformato in LowTech MediaLab, perchè se qualcosa caratterizzava quegli incontri era la esplicita scommessa sul Do It Yourself, che si perfezionava con un mi puoi aiutare? o come ci sei riuscito?, quando non sapevi cavartela da solo. L’impegno di giocarsi tutte le carte alla partita della creatività rispetto all’eccesso di risorse, tipicamente primo-mondista delle università americane, si manifestò fin dal primo giorno e ciò trasformò il PEAM in un incontro molto permeabile verso gli artisti latino-americani e spagnoli che si sentivano perfettamente a loro agio, fuori dalle cifre travolgenti dell’investimento tecnologico su cui si lanciavano i festival come ArtFutura15 pura spavalderia di FX (effetti speciali), molto lontani dalla portata degli esseri mortali; ciò accomuna il PEAM con la nostra associazione EX, e rafforza significato di raccogliere l’eredità dei suoi risultati. Cerco di ricordare cose di cui fui testimone nel PEAM e mi attanaglia la tristezza di veder chiudere la Gallery 9 del Walker Art Center di Minneapolis, diretta da Steve Dietz,16 intendiamoci, dal PEAM, al suo primo anno, sapemmo della chiusura di quell'importante propulsore del net.art, questo ci commosse e produsse un polverone di firme in favore del suo direttore che non servì a nulla. Continuo a ricordare, e nel PEAM ebbi i miei primi contatti con Second Life e le sue possibilità artistiche,17 un mondo con il quale , data la mia imperizia con i videogiochi e la zavorra della mia dislessia, mai riuscì ad andare d’accordo e per il quale dovetti sempre ricorrere all’ausilio altrui. Presenziai anche agli inizi delle criptomonete; prima di sentir parlare dei bitcoin, nel PEAM se ne parlava già e del blockchain per preservare delle transazioni sicure al di fuori di una Rete che ascoltava costantemente tutti i tuoi passi, perché se noi del net.art avevamo qualche certezza era che i sistemi di computazione fossero sistemi di controllo, proprio come Paul Virilio ci aveva chiarito in che cosa consistesse il ciberspazio.18 Vidi persone fabbricare i suoi propri portatili che trasportavano dentro a valigette di legno di inizio ventesimo secolo, allo stesso modo in cui ho assistito ad arricchimenti di Intelligenza Artificiale su opere d’arte elettronica, oltre a molta robotica elevata allo stato di arte; accaddero tanti scambi e ancor più insegnamenti che mi fanno conservare del PEAM, del caffè Ecoteca e delle sue persone, il più grato ricordo.
Scarica la programmazione completa del PEAM
https://arteelectronico.net/wp-content/uploads/2020/01/PEAM_2003-2006.pdf1 MADERUELO, JAVIER (2005), El paisaje. Génesis de un concepto, Madrid, Abada Editores, pags. 204 y 293.
2 RIEGL, ALOÏS (1903), El culto moderno a los monumentos, traducido por PÉREZ LÓPEZ, ANA (1987), Madrid, La balsa de la Medusa (Visor), 35.
3 LANIER, JARON (2017), El futuro es ahora. Un viaje a través de la realidad virtual, traducido por PÉREZ SÁNCHEZ, MARCOS (2019), Barcelona, Debate, 69.
4 (…), lo que yo llamo el auge del prosumidor. La civilización de la tercera ola trae consigo la reaparición de un enorme sector económico basado en la producción para el uso, en lugar de la producción para el intercambio, un sector basado en la idea de hacerlo por uno mismo, en vez de hacerlo para el mercado. TOFFLER, ALVIN (1980), La tercera ola, traducido por MARTÍN, ADOLFO (1980), Barcelona, Plaza & Janés, 345.
5En España conocemos bien la obra de Jorge Luis Borges, pero como sé que esto será leído en Italia, recojo este breve fragmento para comprender la referencia: Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedia (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. BORGES, JORGE LUIS (1968) «TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS» enNueva antología personal, (1983) Barcelona, Bruguera, 94. Así comienza el cuento en el que más adelante sabremos que ni existe tal enciclopedia, ni el propio Uqbar, ni, por supuesto, lo que se cuenta.
6 Sirva esto para ubicar al lector.
Se había difundido el rumor por toda Galilea de que yo iba a entregar la región a los romanos, y los ánimos de todos estaban exaltados y exigían para mí un castigo (…) Quien más los alentaba era el hijo de Safias, Jesús, entonces arconte de Tiberias, hombre perverso, con carácter para promover fuertes intrigas, provocador de disensiones y revolucionario como no había otro (…)
Más adelante, aquellos magnates de la corte del rey que habían venido a pedirme asilo no merecían estar vivos, puesto que no querían adaptarse a las costumbres de quienes los acogían como refugiados; los acusaban de hechiceros y de colaborar con los romanos. El pueblo se dejó convencer fácilmente, engañado por las palabras persuasivas de aquellos que solo intentaban conseguir su favor. (…)
Y aún después, El rey Agripa, al saber que era falso el rumor que se oía sobre Filipo (corría el bulo de que se había hecho jefe de los judíos en la lucha contra los romanos) envío a algunos jinetes para que escoltaran a Filipo hasta Beritos. JOSEFO, FLAVIO (circa 100), «Autobiografía» en Autobiografía, Sobre la antigüedad de los judíos (Contra Apión), traducido por SPOTTORNO DÍAZ-CARO, Mª VICTORIA, Madrid, Alianza Editorial, 54, 58 y 64.
10 Norbert Wiener temía ya, en 1952, que la cibernética, de la que es uno de sus inventores junto a Alan Turing y Claude Shannon, pudiera convertirse en una amenaza para la democracia. La atómica es una gran revolución, la informática también, y los hombres que acabo de citar son conscientes, sin embargo, de que se puede llegar al control total de las poblaciones utilizando la informática y la robótica, sin la garantía política que se impone. Recordemos que la cibernética —del griego kubernana: «dirigir»— trata procesos de mando y comunicación entre los hombres y las máquinas. VIRILIO, PAUL (1997), El cibermundo, la política de lo peor, traducido por POOLE, MÓNICA, Madrid, Cátedra, 34, s.
11 LANIER, JARON (2017), El futuro es ahora. Un viaje a través de la realidad virtual, traducido por PÉREZ SÁNCHEZ, MARCOS (2019), Barcelona, Debate, 69.
12 (…), lo que yo llamo el auge del prosumidor. La civilización de la tercera ola trae consigo la reaparición de un enorme sector económico basado en la producción para el uso, en lugar de la producción para el intercambio, un sector basado en la idea de hacerlo por uno mismo, en vez de hacerlo para el mercado. TOFFLER, ALVIN (1980), La tercera ola, traducido por MARTÍN, ADOLFO (1980), Barcelona, Plaza & Janés, 345.
13 In Spagna conosciamo bene l’opera di Jorge Luis Borges, però essendo cosciente che questo verrà letto in italia, raccolgo questo breve frammento per comprendere il riferimento: Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedia (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. BORGES, JORGE LUIS (1968) «TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS» en Nueva antología personal, (1983) Barcelona, Bruguera, 94. Cosi comincia il racconto nel quale più avanti scopriremo che non esiste affatto tale enciclopedia, neanche lo stesso Uqbar, neanche, naturalmente, ciò che si racconta.
Ancora più avanti, El rey Agripa, al saber que era falso el rumor que se oía sobre Filipo (corría el bulo de que se había hecho jefe de los judíos en la lucha contra los romanos) envío a algunos jinetes para que escoltaran a Filipo hasta Beritos. JOSEFO, FLAVIO (circa 100), «Autobiografía» en Autobiografía, Sobre la antigüedad de los judíos (Contra Apión), traducido por SPOTTORNO DÍAZ-CARO, Mª VICTORIA, Madrid, Alianza Editorial, 54, 58 y 64.
18 Norbert Wiener temía ya, en 1952, que la cibernética, de la que es uno de sus inventores junto a Alan Turing y Claude Shannon, pudiera convertirse en una amenaza para la democracia. La atómica es una gran revolución, la informática también, y los hombres que acabo de citar son conscientes, sin embargo, de que se puede llegar al control total de las poblaciones utilizando la informática y la robótica, sin la garantía política que se impone. Recordemos que la cibernética —del griego kubernana: «dirigir»— trata procesos de mando y comunicación entre los hombres y las máquinas. VIRILIO, PAUL (1997), El cibermundo, la política de lo peor, traducido por POOLE, MÓNICA, Madrid, Cátedra, 34, s.