la revista _miralls. arte actual de la ciudad de valencia_ me entrevista para su número 6 de marzo-abril de 2005 a propósito de la provocación.





ENTREVISTA A NILO CASARES, CRÍTICO DE ARTE

"Todo arte es impostura, es un artificio que trae
a la realidad un intruso que no estaba en ella"


Nilo casares es crítico de arte y comisario independiente de exposiciones. Es también promotor de net.art (arte creado para Internet utilizando la especificidad del medio, es decir, funciona sólo en la red y tiene la red como tema) y de arte público (intervenciones artísticas sobre el espacio urbano).

- ¿Puede hablarse de una función de lo provocador, de lo polémico, en el arte? ¿Es ésta una característica consubstancial a la actividad artística?

- Sobre si lo polémico cumple una función en el arte, sí, creo que sí, en cierto tipo de arte que trata de ir más allá de quedar bien en el salón de casa, la polémica, el afán por despertar lo otro, sea lo otro lo que se quiera, y ponerlo en pie de igualdad con lo que ya está instalado es algo que muchos artistas buscan pero no lo hacen necesariamente desde la provocación, basta con poner a la vista cosas que no lo están (por la razón que sea) para que la polémica, la puesta en escena del otro polo que estaba oculto de ti mismo, se desate. Aunque insisto en que esto poco tiene que ver con la provocación, si bien muchas veces pueden ir acompañadas la polémica y la provocación.
No, ni polémica ni provocación son consubstanciales al arte, muchas de las formas artísticas, incluso algunas nada populares, son de lo más complacientes porque no buscan más que la estúpida satisfacción del sujeto creador, como si tal cosa existiera; es decir, no son más que la continuidad vanidosa de un artista que se cree algo.
- Dentro de las manifestaciones artísticas contemporáneas, arte y realidad se mezclan hasta límites a veces difíciles de reconocer. ¿Cómo identificar lo que es y lo que no es arte en la escena actual, y lo que busca transgredir de lo que es una mera impostura?
- Si no entiendo mal me estás pidiendo algo así como la prueba del algodón del arte. Vayamos por partes. No es tan difícil saber qué sea arte. De un tiempo a esta parte estoy dispuesto a aceptar como arte todo aquello que ante su presencia quien fuese, incluso los más informados, sienta la tentación de preguntar "¿Pero esto qué es?". Y he llegado a este punto porque esta reacción es muy reveladora de que estás ante algo tan distinto a ti, e incluso a tu medio ambiente habitual, que debe ser una imposición sobre el medio, una alteración, y que es necesariamente un artefacto al que sólo cabe responder con "Es una obra de arte". Por supuesto, todo esto debe ser matizado, pero si vamos con prisa no hay espacio para entrar en más detalles. No obstante, la pregunta "¿Pero esto qué es?" es un buen índice de que te enfrentas a un intruso del que hay un elevado porcentaje de probabilidades que pertenezca al mundo del arte. Porque el arte siempre se inmiscuye en la realidad que nos ha tocado vivir y por eso el cenit del Realismo se logra con obras de las que muchos teóricos son grandes detractores.
Tratar de distinguir lo que busca transgredir de lo que es mera impostura ya es otro asunto, supone que se trata de transgredir y yo no lo creo así, no es cierto, se trata de transgredir sólo a veces, y todo arte es impostura, es un artificio que trae a la realidad un intruso que no estaba en ella. La cuestión no es desentrañar imposturas sino deshacerse de las que no tienen otro interés que reclamar la atención hacia su autor.
- ¿Qué opinas de la fórmula de Anthony Julius: “trasgresión + medios de comunicación = dinero a montones”? ¿Qué papel desempeñan los medios de comunicación y el mercado en este juego de determinar lo que es y lo que no es arte?
- La fórmula que me citas no es cierta, y te lo puedo decir por experiencia propia como comisario de una exposición que fue cerrada en su misma inauguración a bombo y platillo gracias a la intervención de los medios de comunicación, una exposición, sigo creyendo, nada provocadora, salvo para los pacatos que no quieren ver lo que tiene delante. Pues bien, el artista no sólo no sacó un duro de esta circunstancia sino que le ha costado mucho tiempo empezar a levantar cabeza. Lo único que sacamos fue la absoluta impotencia de verte manipular por los medios de comunicación y los políticos.
Sobre lo segundo, los medios de comunicación son los voceros del reino y ellos deciden qué son las cosas y dónde se sitúan, en el caso anterior decidieron que era algo pernicioso y lo atacaron hasta destruirlo, y por un tiempo lo lograron. Digamos que son claves para establecer una reputación. Pero ya no creo que sean tan importantes a la hora de fijar el precio, éste se mueve por cauces que se salen de lo masivo para ser dirimido por las elites que tejen el mundo del arte.
- ¿Hasta qué punto los parámetros académicos que analizan la obra aislados de fines comerciales no sucumben o son eclipsados por la fuerza y la “lógica” de los mecanismos mercantiles?
- La Academia nunca se entera de nada, vive siempre de espaldas a la Realidad y se columpia en el mundo de la teoría como una damisela en un jardín isabelino. Pero la fuerza no es exclusiva de los mecanismos mercantiles, existen otras fuerzas en el arte, como son las del prestigio y sintonía con los tiempos (la gente necesita verse en su día a día) mucho más determinantes y a las que la Academia nunca llega porque vive entre legajos. Creo que se sobrevalora el poder del dinero en el mundo del arte, bueno, en general; existen otras fuerzas que mueven las cosas.
- Cuando se habla de crisis en el arte contemporáneo ¿qué es lo que se cuestiona?
- El arte siempre está en crisis, siempre está juzgando y sometiendo a examen la realidad que le toca vivir, al menos el arte que a mí me interesa, esa crisis siempre está si no para qué estamos perdiendo el tiempo con esta entrevista y otras miles de cosas que ocurren alrededor del arte. Pero imagino que no hablas de esa crisis y prefieres la acepción que pone en duda la continuación de la misma actividad artística, vamos, el significado preferido por los forenses del arte, todos de la manito bajo dictado de papá Hegel. Pues sobre eso poco tengo que decir porque no estoy en absoluto de acuerdo, sí que conozco a muchos artistas, los más interesantes por cierto, muy preocupados porque las vanguardias del novecientos, mal asimiladas, marcaron una grave distancia con la ciudadanía y están empeñados en recuperar a esta ciudadanía para el arte sin renunciar a esas mismas vanguardias y sus juegos, sea o no desde las nuevas tecnologías; por otro lado imprescindibles para comprender el arte de hoy, arte y técnica nunca han dejado la identidad primitiva de proceder del mismo término griego. Negarle al arte su relación con la técnica, y al de hoy con las nuevas tecnologías es pura ceguera.
- No son pocos los que acusan a los movimientos surgidos en las últimas décadas de ser, en esencia, imitaciones de las vanguardias y que los artistas no proponen nada nuevo y "vagan sin brújula" por fórmulas efímeras, superficiales y reiterativas. ¿Qué piensas de esto?

- Nada nuevo hay bajo el sol, de manera que el hombre no hace otra cosa que repetirse y dar mil vueltas a lo mismo, pero cada vez la vuelta dada responde a las condiciones que le ha tocado vivir en particular y son hechas a la medida de su tiempo. No me gusta nada la performance y soy muy contrario a todos los supuestos de los que parte. Sin embargo, una cosa que me molesta todavía más es que la performance sea tachada de repetitiva y no la pintura o la escultura cuando llevamos viendo el mismo cuadro tantos siglos como el mismo bloque macizo, pero no, la pintura o la escultura tienen licencia para repetirse, los demás, no; sólo se pueden repetir los que estaban aquí desde el principio de los tiempos, pero no los otros. Pues sepan que tanto la performance como la instalación (los ambientes) nos acompañan desde la misma noche de los tiempos, las cuevas con sus pinturas parietales pueden ser consideradas instalaciones como los rapsodos, aedos, bardos y chamanes pueden ser puestos del lado performero y en ellos podemos encontrar la misma satisfacción que ante las pinturas y esculturas que con tanto rigor se realizan.

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