Dentro de la irrupción artística que, entre los días 23 de Septiembre y 6 de Octubre, desarrolló el proyecto «Movimiento-Inercia» en la ciudad de Valencia, destacó la instalación «CONTROL» de Pistolo Eliza. Pistolo Eliza (Barcelona, 1965) comienza su carrera con la fundación de un espacio excéntrico --El Purgatori-- que desde hace más de un quinquenio presenta jóvenes artistas al mundo. Desde ese mismo espacio --al que ahora añade el Purgatori II, integrado en la RedArte de espacios ni comerciales ni institucionales--, Pistolo Eliza ha venido ofreciendo sus distintas facetas plásticas: la fotografía, la escultura, la intervención, el tebeo, la performance (varias realizadas en clubes de baile) y, ahora, el cortometraje y la multimedia, en la que también participa con la promoción de la cultura y música techno desde el colectivo valenciano *move*. Ése es Pistolo Eliza. Qué es «Movimiento-Inercia», puede saberse en las e-direcciones [http://www.upv.es/inercia], [inerweb@pleiade.upv.es] o [inercia@drac.medusa.es]: más de 300 artistas, europeos, americanos y nipones, realizando casi 250 proyectos diferentes que iban desde el arte digital al óleo sobre lienzo; y entre los que sobresalió la instalación que el valenciano Pistolo Eliza dispuso sobre los andenes de la estación de la RENFE la mañana del 6 de octubre, como concurrido cierre del proyecto «Movimiento-Inercia» en Valencia. Tal vez, convenga aclarar que el término «instalación» alude a los recientes intentos de la escultura por superar su tridimensionalidad, desde la introducción del tiempo en la percepción de un espectador que se acerca a vivir el conjunto escultórico conexo por un tiempo de lectura con que el autor hilvana las piezas que se exponen. Así, en el caso de Pistolo Eliza, su instalación la formaba una caja central de cristal en la que él se mostraba desnudo y pegado a un micrófono y varios sensores que transmitían la información de su angustia y su pulso cardíaco, una información cardíaca que se podía leer en ocho monitores que rodeaban a la caja de cristal tras la introducción de veinte duros; si no se introducía la moneda no había información, pues la caja de cristal permanecía a oscuras y los monitores, y altavoces, apagados. Además, esta instalación, tenía un componente añadido de manipulación del espacio público, al otorgarle, a la instalación, un carácter de objet trouvé --hallazgo-- para el espectador, y no sólo para el autor como sucedía en la vanguardia clásica. Quiero destacar esta instalación pública de entre todas las piezas expuestas porque, en ella, Pistolo Eliza consigue reunir sin chirridos de ningún tipo las nuevas tendencias multimedia --del arte digital--, con la performance clásica --la del artista a pelo con sus espectadores. De la predicación multimedia toma, sobre todo, lo interactivo, aunque supera esa interactividad del ratón de tu ordenador con la, más vieja, sufrida al introducir la moneda en los videojuegos y comenzar la partida. La sesión comienza con un insert coin que inicia el juego, moneda sin la que no hay relación, o de como todas las relaciones están mediadas por el comercio, con su correspondiente game over que nos indica que la inversión se ha agotado y no debemos esperar más de ella; o la circunstancia idéntica que ocurre cuando introducimos nuestra tarjeta en el cajero automático. Así están nuestras relaciones sociales, económicamente mediadas. Por eso, al comenzar la interacción, al introducir nuestra moneda, vemos a Pistolo Eliza desnudo, en carne viva --como gusta ver el espíritu romántico al artista--, dentro de una gran urna de cristal custodiada por la información de su pulso hasta su muerte, hasta el final de la partida. La particularidad de esta performance cibermediática, que el autor titula «instalaCiONriTualinteRactivahumanOmuLtimedia», radica en no recrearse en la vana espectacularidad de los recursos tecnológicos, sino que atrapa porque desentraña tanto la realidad de las relaciones humanas como la expectativa que el espectador se ha creado de la figura del artista: Un sujeto de sensibilidad en carne viva que se inmola por él.

Dentro da irrupção artística que, entre os días 23 de Setembro e 6 de Outubro, desenrolou o projecto «Movemento-Inércia» na cidade de Valença (Espanha), sobresaiu a instalação «CONTROL» do Pistolo Eliza (Barcelona, 1965). Um autor que começa a sua carreira coa fundação dum espaço excêntrico --O Purgatório-- o qual desde hai mais dum quinquénio apresenta artistas novos ao mundo. Desde esse mesmo espaço --ao que agora teriamos de engadir O Purgatório II, integrado na RedeArte de espaçõs nem comerciais nem institucionais--, vem oferecendo as suas distintas facetas plásticas: a fotografia, a escultura, a intervenção, a banda desenhada, a performance (várias realizadas em clubes de dança) e, agora, a curtametragem e a multimédia, na que também participa coa promoção da cultura e música techno desde o coleitivo *move*. Esse é o Pistolo Eliza. Que é que é «Movemento-Inércia» é respostado nos e-endereços [http://www.upv.es/inercia], [inerweb@pleiade.upv.es] o [inercia@drac.medusa.es]: mais de 300 artistas, europeus, americanos e japonesses, a realizar quasi 250 projectos diferentes que iam desde a arte digital até o óleo sobre lenço; entre os que temos de salientar a instalação que o valenciano Pistolo Eliza dispôs sobre os cais da estação da RENFE na manhã do 6 de Outubro, como concorrido fechamento do Projecto «Movemento-Inércia» en Valença. Talvez convenha aclarar que o termo *instalação*; refere às recentes tentativas da escultura para superar a sua tridimensionalidade, desde a introdução do tempo na percepção dum espectador que se aperta a viver o conjunto escultórico conexo por um tempo de leitura cò que autor fia as peças que il expom. Assím, no caso do nosso autor, a sua instalação a formava uma caixa central de vidro na que il mesmo amosávasse nú e encolado a um microfone e vários sensórios que transmitiam a informação da sua angústia e mais o seu polso cardíaco, uma informação cardíaca que se podia ler nos oito ecrans que rodeiam à caixa de vidro tras da introducção de vinte pesos: se não introducirmos a moeda não obter informação, pois a caixa de vidro permanecia às escuras e as ecrans, e alto-falantes, apagados. Aliás, esta instalação, tinha um compoente engadido de manipulação do espaço público, no outorgar-lhe, à instalação, um carácter de objet trouvé --achado-- para o espectador, e não só para o autor como sucedia na vanguarda clássica. Quero destacar esta instalação pública entre todas as peças expostas porque, nela, o autor consegue reunir, sem chios de nenhum tipo, as novas tendências multimédia --da arte digital--, coa performance clássica --a do artista a pêlo còs seus espectadores. Da predicação multimédia colhe, sobretudo, o iteractivo, iínda que supera essa iteractividade do rato da tua computadora cà, mais velha, sofrida no introduzir a moeda nos videojogos e começar a partida. A sessão começa com um insert coin que inicia o jogo, moeda sem a que não hai relação ou de como todas as relações estão mediadas polo comercial, cò seu correspondente game over que nos indica que o investimento tem-se esgotado e não devemos esperar mais dela; ou a circunstância idêntica que ocorre quando introduzirmos o nosso cartão no caixeiro automâtico. Assím estão as nossas relações sociais, económicamente mediadas. Por isso, no começarmos da iteracção, no introduzirmos nossa moeda, vemos ao Pistolo Eliza nú, em carne viva --como gosta de ver o espírito romântico ao artista--, dentro duma grande urna de vidro custodiada pola informação do seu polso até a morte, até o final da partida. A particularidade desta performance cibermediâtica, que o autor intitula «instalaçãoritualiteractivahumanomultimédia» --instalCiOnriTualinteRactivahumanOmuLtimedia--, enraiza em não recreiarse na vana espectacularidade dos meios tecnológicos, senão que atrapa porque penetra tanto a realidade das relações humanas como as expectativas que o espectador se tem criado da figura do artista: Um sujeito de sensibilidade en carne viva que tem de se imolar por il mesmo.


1996

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