De nuevo Salva Mateu --tímido, sin levantar la voz-- presenta obra suya a través de esta colectiva. Todavía se recuerda la nidificación que a comienzos de temporada instaló en el Matadero Municipal de Valencia en colaboración con el grupo Space international, con la misma modestia que ahora participa en la galería Visor, inseguro de acertar en la expresión de lo inefable, pero empeñado en el acierto. El trabajo de Salva Mateu difícilmente puede ser considerado fotográfico; es un trabajo muy en consonancia con los recursos expresivos del último arte en vigor, ese arte que se sirve indistintamente de objetos ajenos, o públicos abandonados, o propios, con la exclusiva intención de devolver los espacios y las experiencias compartidas por todos a esa retina cansada que ni ve lo que se repite todos los días. Por eso, la obra de Salva Mateu, como la de otros, intenta devolver la virginidad a la mirada, quiere que se remire lo que se encuentra en nuestra vecindad más aburrida. Ahora ese camino se lo plantea a través de incursiones guerrilleras en los fotomatones que pueblan la ciudad, en los que se introduce convenientemente atrezzado para representar cada uno de los papeles que la descripción de la soledad burocrática del hombre contemporáneo requiere. Su escenificación de la pérdida de indentidad del hombre urbano, desde los modestos testigos que son los fotomatones, es concluyente. Pero todavía no es definitiva, habrá que esperar su próxima exposición, a ver si ya individual. Se expone también la obra de Maite Vieta, ésta sí de querencia fotográfica. Presenta una obra en la que se conjugan los engarces de hierro --lo pesado que siempre es la fuerza que tira--, material sobre el que recae el símbolo de lo pasado, el recuerdo --por otro lado, el uso primario de lo fotográfico--, engarces sobre los que se colocan las fotos, que protegidas por unas lupas como brillantes que señalan la distancia del espectador, a la vez que introducen en un vértigo al ver que mueve hacia lo que queda atrás y resalta la memoria: dos veces la memoria. En fin una inmersión en el recuerdo y en la fotografía como vehículo de la memoria.


1994

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